En la escuela come un melocotón,
la merienda.
Después me pregunta, inquieta,
¿dónde lo tiro?
Yo digo,
“tú sabrás,
es tu escuela”.
“Algún sitio habrá,
alguna papelera”.
Poco después,
con una manzana muy hermosa,
lo mismo mismico vuelve a pasar
y yo sonrío,
cariñosa.
