Pero…
¿y si lo consigo?
Solo de pensarlo
me da un escalofrío.
Escribo,
sueño sobre ello.
¿Y si luego me saliera?
¡Dios mío,
¿dónde me he metido?!
Pero vamos a ver,
pienso,
y de repente me digo
que tampoco será malo.
Y si lo fuera,
con mis herramientas,
cariño y paciencia,
del susto me recupero
y ¡listo!
«Eres más fuerte
de lo que crees ser»,
dice mi voz interior.
«No tengas miedo, insisto.»
Si me sale bien,
pues eso que me llevo.
Como dice mi profesora de salsa:
qué guapa soy,
qué buena estoy,
qué tipo que tengo.
Y si me sale mal,
pues tengo mi nueva arma secreta,
que no te la digo.
Bueno, venga, sí,
se llama poesía.
¡Hala,
ya la he dicho!
Me escribo cuatro
o cien,
sana, sana,
culito de rana,
y a correr otra vez.
Pues tengo varios otros sueños
que persigo.
